
Señor Jesús, gracias por Tu maravilloso ministerio de sanación y liberación.
Gracias por las sanaciones que has hecho las que harás hoy como resultado de mi oración. Entendemos que la enfermedad y la maldad que encontramos son mayores de lo que nuestra humanidad puede soportar.
Por eso, límpianos de toda tristeza, negatividad o desespero que pudimos haber adquirido durante nuestra oración.
Y si yo he sido tentado al enojo, impaciencia o lujuria, límpiame de estas tentaciones y reemplázalas con amor, gozo y paz.
Si cualquiera de esos espíritus se le ha adherido u oprimido de alguna manera, en el Nombre de Jesús, yo le ordeno a los espíritus de tierra, aire, fuego o agua, infierno y naturaleza a salir, (ahora mismo) e ir directamente a Jesucristo para que Él trate con ellos como a Él le parezca.
Ven Espíritu Santo, renuévanos, llénanos nuevamente con Tu poder, Tu vida y Tu alegría. Fortalécenos donde nos sentimos débiles y vístenos con Tu luz. Llénanos con tu vida. María Virgen Santísima, Madre de Jesús y Madre nuestra, y San Miguel Arcángel, te damos gracias por su intercesión por cada uno de nosotros.
Y por favor, Señor Jesús, envía a tus santos ángeles para ministrarnos a nosotros y a nuestras familias, guárdanos y protégenos de todas las enfermedades, daños y accidentes. Da nos siempre un viaje seguro. Te alabamos ahora y para siempre, Padre, Hijo y Espíritu Santo, y Te pedimos todo esto en el Santo Nombre de Jesús para que Él sea glorificado. Amén.
(Gloria al Padre…)
