
“Glorioso San Antonio,
tú has ejercido el divino poder de encontrar aquello que ha sido perdido.
Ayúdame a encontrar la gracia de Dios y a hacerme devoto al servicio de Él y de las virtudes.
Permíteme encontrar lo que he perdido y de esta manera enséñame la presencia de tu bondad.
Amen”
(Rezar un Padre Nuestro, un Ave María y un Gloria.)”
