
Oh, Virgen María, Madre de Dios
y Madre también de los pecadores.
especial protectora de los que visten
tu sagrado Escapulario,
por lo que su Divina Majestad te engrandeció,
y escogiendo para verdadera Madres suya,
te suplico me alcances de tu querido Hijo,
el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida,
la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades,
el consuelo de mis aflicciones y
la gracia especial que te pido (…),
si conviene para Su mayor honra y gloria y bien de mi alma:
que yo, Señora, para conseguirlo me valgo
de vuestra intercesión poderosa.
Amén
